EL ISLAM
Principios y fundamentos
] Español [
الإسلام أصوله ومبادؤه
[اللغة الإسبانية ]
Dr. Muhammad bin ‘Abdullah As-Suhaym
محمد بن عبد الله بن صالح
السحيم
Traducción:
Lic.
Muhámmad Isa García
المترجم: محمد عيسى غارسيا
Oficina
de Dawa en Rabwah - Riyadh
المكتب التعاوني للدعوة وتوعية
الجاليات بالربوة بمدينة الرياض
1429
– 2008
En el
nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso
La paz y las
bendiciones de Allah sean con el profeta Muhammad, su familia y sus compañeros.
Este libro es, sin
lugar a dudas, un destacable intento de mostrar las bellezas del Islam a la
humanidad, trazar una comparación entre esta gran religión y otras religiones
del mundo en los aspectos espirituales, morales, sociales e intelectuales y
hacer conocer a la humanidad sus principios y fundamentos de una manera lógica,
clara y convincente.
Sin embargo, me
gustaría llamar la atención del lector en algunos puntos en lo que respecta a
la traducción de algunas de las citas y nombres foráneos de este libro. El
autor citó algunos pasajes de la Biblia y de otros libros que no fueron
escritos originalmente en árabe. Si bien creemos que el método académico
correcto para traducir estos pasajes es referirse a las fuentes originales dado
que muchas de ellas están en español, no pude hacerlo debido a que no
estuvieron disponibles durante el proceso de traducción. Por lo tanto, es mi
anhelo que la traducción de los fragmentos sea lo más fiel posible al
significado original de los textos.
En cuanto a los
nombres de algunos autores mencionados en el libro con caracteres árabes, hice
todo el esfuerzo posible para saber la grafía correcta de dichos nombres en sus
idiomas originales. Pero debido a que el autor citó extractos de sus libros a
partir de fuentes secundarias que están en árabe, no tuve acceso a los libros
originales; por ello es que los nombres fueron transliterados del árabe.
Que Allah haga que
este libro sea beneficioso para todos y recompense a su autor con abundancia en
este mundo y en el Más Allá.
Lic. Muhámmad Isa García
Warrenton,
Virginia, Junio de 2008
Prefacio del Autor
Sean de Allah todas
las alabanzas. A Él alabamos, a Él acudimos por ayuda y en Él nos refugiamos de
los males de nuestro ego y nuestros malos actos. Nadie puede perder el camino
si Allah lo guía y nadie puede guiar a quien Allah desvía de su camino.
Atestiguo que no
existe deidad digna de alabanza excepto Allah. Él no tiene compañeros. También
atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero.
Allah envió
Mensajeros a la humanidad para que las personas no tengan excusas de negar
haber recibido el mensaje divino. También reveló Libros para guiar, dar
misericordia, iluminar y sanar.
En el pasado, los
Mensajeros eran enviados especialmente a su pueblo y se les confiaba la
conservación de su libro. Es por eso que sus escrituras fueron olvidadas y sus
leyes fueron alteradas, porque fueron enviados a un pueblo específico durante
un lapso determinado.
Pero Allah escogió
a Su Profeta Muhammad convirtiéndolo en último de todos los profetas y
Mensajeros. Dice Allah en el Sagrado Corán:
“Muhammad no es el padre de ninguno de vuestros hombres, sino el
Mensajero de Allah y el sello de los Profetas; y Allah es Omnisciente.”
Allah lo honró con
el mejor Libro revelado, que es el Sagrado Corán; Él se encargó de conservarlo
y no le asignó la obligación de su conservación a ninguna de Sus criaturas.
Dice Allah:
“Ciertamente Nosotros hemos revelado el Corán y somos Nosotros sus
custodios.”
También hizo que la
Ley de Muhammad sea la última hasta el Día de la Resurrección. Él explicó que
la perpetuidad de su Ley implica creer en ella, llamar a las personas a su
mensaje y tener paciencia en el proceso de difundirla y vivir según ella. Por
ello el camino del Profeta y sus seguidores es el de llamar al camino de Allah
con un conocimiento firme. Evidenciando esta metodología, Allah dice:
“Diles [a los hombres ¡Oh, Muhammad!]: Éste es mi sendero, tanto yo
como quienes me siguen exhortamos [a creer y a adorar] a Allah con conocimiento
[y certeza]. ¡Glorificado sea Allah! Por cierto que no me cuento entre los
idólatras.”
Allah le ordenó al
Profeta que soportara con paciencia todo daño que pudiera recibir en la causa
de Allah, y por eso le dijo:
“Sé paciente [¡Oh, Muhammad!] como lo fueron los Mensajeros más
destacados, y no les apremies [el castigo].”
Por eso también les
pide a los musulmanes que tengan paciencia:
“¡Oh, creyentes! Tened paciencia, sed perseverantes, proteged vuestro
territorio de los enemigos y temed a Allah para que tengáis éxito.”
Según esta
metodología divina, escribo este libro para invitar a las personas a la
religión de Allah, extrayendo mis palabras del Libro de Allah y la Sunnah de Su
Mensajero. Brevemente explicaré la historia de la creación del Universo, la
creación del hombre y cómo éste fue favorecido por habérsele enviado Mensajeros
y la situación de las religiones anteriores. Luego haré una introducción al
Islam en lo que respecta a su significado y sus pilares. Por lo tanto, quien
busque orientación encontrará aquí sus evidencias, quien busque salvación,
puede descubrir que aquí he explicado el camino hacia ella en este libro, quien
busque deseos de seguir el camino de los Profetas, Mensajeros y personas
correctas encontrará aquí su camino mientras que quienes se alejen de él solo
se están engañando y desviando del camino correcto.
Es un hecho que
quienes siguen una religión llaman a otros a creer que la única verdad es su
religión. También es un hecho que quienes siguen un credo llaman a otros a
seguir a su líder y adorarlo. En cuanto al musulmán, no llama a las personas a
seguir su ideología. Su religión es la religión de Allah, con quien está
complacido. Dice Allah en el Corán:
“Ciertamente para Allah la religión es el Islam [el sometimiento a
Él].”
El musulmán tampoco
llama a las personas a glorificar a un ser humano, pues todos los seres humanos
son iguales en la religión de Allah; nada distingue a una persona de otra
excepto un carácter ejemplar. El musulmán convoca a las personas a seguir el
camino de su Señor, a creer en Sus Mensajeros y seguir Su Ley que Él le reveló
al último de Sus Mensajeros Muhammad, y que le ordenó transmitir a toda la
humanidad.
Miles de personas
que adoptaron el Islam han atestiguado que no conocían la verdadera vida hasta
que adoptaron el Islam y que nunca habían probado la felicidad hasta estar bajo
la sombra del Islam. Dado que es un hecho que todo ser humano busca felicidad,
la paz mental y la verdad, preparo esta obra para ayudarlos a lograr todo eso.
Le ruego a Allah que haga de esta obra algo puramente en Su causa y que sea
aceptada, a la vez que sea una de esas acciones que benefician a quien la
realiza en este mundo y el Más Allá.
Doy permiso para
traducir y publicar este libro en cualquier idioma a quien lo desee con la
condición de que la persona sea sincera en traducirlo y que tenga la gentileza
de enviarme un ejemplar para evitar repeticiones innecesarias.
De igual forma,
solicito a quien tenga alguna observación o corrección en el texto árabe de
este Libro o en cualquiera de sus versiones traducidas, que me la envíe a la
dirección mencionada más adelante.
Sean para Allah
todas las alabanzas, primero y último, externa e internamente. Sean para Allah
todas las alabanzas públicas y secretas. Sean para Allah todas las alabanzas en
el comienzo y en el fin. Sean para Allah todas las alabanzas que llenan los
cielos y la tierra y todo lo demás que pueda desear nuestro Señor. Que Allah le
conceda la paz y las bendiciones a nuestro Profeta Muhammad, a sus compañeros y
a todos aquellos que siguen su camino hasta el día del Juicio Final.
Dr. Muhammad bin Abdullah bin Saalih As-Suhaym
Riyadh 13-10-1420 D.H.
P. o. Box 261032 Riyadh 1342 y
P. o. Box 6249 Riyadh 11442
¿Cuál es el camino?
Cuando el hombre
crece y comienza a entender cosas, le vienen a la mente muchas preguntas, como:
¿De dónde provengo? ¿Cuál será mi destino? ¿Quién me creó a mí y al universo
que me rodea? ¿Quién es el Señor del universo? Y otras preguntas similares.
Sin embargo, es
incapaz de encontrar respuestas a todas estas preguntas. Incluso la ciencia
moderna no puede brindarlas porque son temas que entran en el campo de lo
oculto. Es por ello que existen numerosas narraciones y supersticiones e
historias sobre ellas que no hacen más que aumentar la confusión y la
intranquilidad del hombre. Es imposible que el ser humano obtenga una respuesta
satisfactoria a esas preguntas a menos que Allah lo guíe hacia la verdadera
religión que es capaz de ofrecer la verdad sobre estos y otros temas similares;
pues, estos temas son secretos divinos que solo la verdadera religión puede
dilucidar y responder, y esa es la religión que Allah le reveló a Sus Profetas
y Mensajeros. Es tarea del hombre aprender la verdadera religión y creer en
ella para eliminar sus dudas y su confusión para ser guiado por el camino correcto.
En las siguientes
páginas, lo invito a seguir el camino correcto de Allah y le ofrezco algunas
evidencias y pruebas en las que pueda reflexionar cuidosa y pacientemente.
La existencia de Allah, su Señorío sobre la Creación, su
unicidad y su carácter como el Único digno de adoración
Muchas personas
adoran deidades como árboles, piedras e incluso seres humanos; es por eso que
los judíos e idólatras le preguntaban al Mensajero de Allah cuáles eran las
características de su Señor. Ante esta pregunta, Allah reveló:
“Di [¡Oh, Muhammad!]: Él es Allah, la única divinidad. Allah es el
Absoluto [de Quien todos necesitan, y Él no necesita de nadie]. No engendró, ni
fue engendrado. No hay nada ni nadie que se asemeje a Él.”
También dice:
“Ciertamente vuestro Señor es Allah, Quien creó los cielos y la Tierra
en seis días, luego se estableció sobre el Trono. Hace que la noche y el día se
sucedan ininterrumpidamente. Y creó el sol, la luna y las estrellas
sometiéndolos a Su voluntad. ¿Acaso no Le pertenece la creación y Él es Quien
dictamina las órdenes según Le place? ¡Bendito sea Allah, Señor del Universo! “
Agrega además:
“Allah es Quien elevó los cielos sin columnas, luego se estableció
sobre el Trono; sometió al sol y a la luna haciendo que cada uno recorra [su
orbita] por un plazo prefijado; Él decreta todos los asuntos y explica
detalladamente Sus preceptos para que tengáis certeza de que ante Él
compareceréis. Él fue quien extendió la tierra, dispuso en ella firmes montañas
y ríos, a cada variedad de frutos los creó de a pares, y hace que la noche
suceda al día. Ciertamente en esto hay señales para quienes recapacitan.”
“Allah bien sabe qué se está gestando en el vientre de todas las
hembras, y si completará el ciclo de gestación o no, y Él asignó a todas las cosas
su justa medida. Él conoce lo oculto y manifiesto, es Grande y Sublime.”
Allah también dice:
“Pregúntales [¡Oh, Muhammad! a los idólatras]: ¿Quién es el Señor de
los cielos y la Tierra? Y diles: Él es Allah. Pregúntales: ¿Es que tomáis en
vez de Él [ídolos como] protectores que no pueden beneficiarse ni perjudicarse
a sí mismos? Y también: ¿Acaso se pueden equiparar el ciego y el vidente? ¿O
las tinieblas y la luz? ¿O es que aquello que Le atribuyen a Allah ha creado
algo como lo hace Él, por lo que os confundisteis y creísteis que debíais
adorarlo? Diles: Allah es Quien ha creado todas las cosas, y Él es Único,
Victorioso.”
Al establecer Sus
pruebas y evidencias para la humanidad, dice:
“Entre Sus signos están la noche y el día, el sol y la luna; si realmente
es a Él a Quien adoráis entonces no adoréis al sol ni a la luna prosternándoos
ante ellos, sino adorad a Allah y prosternaos ante Él [solamente], pues es
Quien os ha creado. Pero si se ensoberbecen [y rechazan adorar a Allah] sabed
que los [Ángeles] que están próximos a su Señor Le glorifican por la noche y el
día, y no se cansan de ello. Entre Sus
signos está que puedes observar a la tierra sin vegetación; pero cuando
enviamos el agua sobre ella, se remueve e hincha [y luego brotan las plantas]; ciertamente
que Aquel que le vuelve a dar vida [a la tierra árida] es Quien resucitará a
los muertos, y Él tiene poder sobre todas las cosas.”
También dice:
“Y entre Sus signos está la creación de los cielos y de la Tierra, la
diversidad de vuestras lenguas y razas. Por cierto que en esto hay signos para
quienes los comprenden. Y entre Sus signos está [haberos creado] la noche para
que descanséis en ella y el día para que procuréis Su gracia [el sustento]. Por
cierto que en esto hay signos para quienes escuchan.”
Al describirse a Sí
mismo con los atributos de belleza y perfección, dice:
“¡Allah! No existe nada ni nadie con derecho
a ser adorado excepto Él, Viviente, se basta a Sí mismo y se ocupa de toda la
creación. No Lo toma somnolencia ni sueño. Suyo es cuanto hay en los cielos y
la Tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él sino con Su anuencia? Conoce el
pasado y el futuro; y nadie abarca de Su conocimiento salvo lo que Él quiere.
Su Trono se extiende en los cielos y en la Tierra, y la custodia de ambos no Le
agobia. Y Él es Sublime, Grandioso.”
También dice:
“Él es Remisorio, perdona los pecados, acepta
el arrepentimiento, es severo en el castigo y es generoso al conceder Sus
gracias. No hay otra divinidad salvo Él; y ante Él será la comparecencia.”
También dice:
“Él es Allah, no hay otra divinidad salvo Él, Soberano, Santísimo,
Pacificador, Dispensador de seguridad, Celador, Poderoso, Compulsor y Soberbio.
¡Glorificado sea Allah! Él está por encima de lo que Le atribuye.”
El Sabio y todo
poderoso Señor que se hizo conocer ante Sus siervos y estableció para ellos Sus
signos y pruebas y se describió con los atributos de perfección en las
revelaciones proféticas, la sabiduría y la naturaleza humana para testificar Su
existencia, Su señorío y su derecho único a ser adorado. Les mostraré, Dios
mediante, todo eso en las siguientes páginas.
Las pruebas de Su
existencia y Señoría son las siguientes:
Primero: La creación de este universo y su maravilloso
diseño
¡Oh ser humano!
Todo este universo que te rodea; los cielos, las estrellas, las galaxias y la
tierra que pisas y sobre la cual existen distintas platas que dan frutos, y
sobre la cual encontrarás criaturas en parejas… este universo no se creó sólo
ni por azar. Debe entonces tener un creador. Quién es entonces ese creador que
lo creó con este diseño y perfección maravillosa y lo hizo una señal para que
descubran a Allah, el Único a quien nos sometemos, no existe Señor ni deidad
digna de alabanza excepto Él. Dice Allah en el Corán:
“¿Acaso surgieron de la nada [sin Creador] o son ellos sus propios
creadores? ¿O crearon los cielos y la Tierra? Ciertamente no tienen fe [para
darse cuenta de la verdad].”
Estos dos
versículos implican tres preguntas:
•
¿Fueron creados de la nada?
•
¿Se crearon a sí mismos?
•
¿Los falsos dioses crearon los cielos y la tierra?
Si su creación no
fue accidental y no se crearon a sí mismos ni crearon los cielos y la tierra,
entonces se debe afirmar que existe un creador que creó a los falsos ídolos
como también a los cielos y la tierra. Ese Creador es Allah, el Único, el
Dominador.
Segundo: La Naturaleza
Todas las criaturas
tienen la inclinación natural a creer en la existencia del Creador; a afirmar
que Él es más grande y poderoso que todas las cosas. Esta inclinación está
afirmada en la naturaleza básica y no necesita ser probada por ninguna
evidencia excepto para aquel que tiene su naturaleza desviada; una naturaleza
que ha sido expuesta a circunstancias que la alejan de lo que normalmente se
inclina. Allah dice:
“Conságrate al monoteísmo, que ello es la inclinación natural con la
que Allah creó a los hombres. La religión de Allah es inalterable y ésta es la
forma de adoración verdadera, pero la mayoría de los hombres lo ignoran.”
El Mensajero de
Allah dijo: “Todo niño nace con la inclinación natural hacia el monoteísmo y
son sus padres quienes lo convierten en judío, cristiano o zoroastriano tal
como el animal da a luz a su prole, en la que no hay mutilación alguna”. Luego
Abu Huraira (narrador de este Hadiz) dijo: “Reciten si quieren (las palabras de
Allah): “Conságrate al monoteísmo, que
ello es la inclinación natural con la que Allah creó a los hombres. La religión
de Allah es inalterable y ésta es la forma de adoración verdadera, pero la
mayoría de los hombres lo ignoran.”.”
También dijo:
“Ciertamente, mi Señor me ordenó que les enseñe lo que no saben y que Él me
enseñó hoy: ‘Todo el dinero que le otorgo a un siervo es lícito (para él). He creado
a mis siervos naturalmente inclinados hacia el monoteísmo y fueron los demonios
que vinieron a ellos, los alejaron de su religión, les prohibieron lo que yo
había hecho lícito y los incitaron a asociarme compañeros en la adoración; nada
de eso ha sido aprobado por mí’”.
Tercero: El consenso de las personas
Todos los pueblos
modernos y antiguos concuerdan en que este universo tiene un creador que es
Allah, el Señor de los mundos, que Él es el Creador de los cielos y la tierra y
que no tiene compañeros entre Sus criaturas ni tampoco en Su Soberanía.
No existe creencia
que haya sido narrada por ninguno de los pueblos pasados que dé cuenta de que
sus falsas deidades tuvieron participación con Allah en la creación de los
cielos y la tierra. Por el contrario, ellos creían que Allah los creó a ellos y
a sus dioses, que no existía ningún creador o proveedor aparte de Él y que sólo
Él tiene el poder para beneficiar o perjudicar. Allah nos informa en los
siguientes versículos Coránicos acerca de la afirmación que los idólatras
hicieron de Su Señorío:
“Si les preguntas [a los idólatras] quién creó los cielos y la Tierra,
y sometió el sol y la luna, responderán: ¡Allah! ¿Cómo, entonces, es que se
desvían? Allah concede abundante sustento a quien quiere de Sus siervos y se lo
restringe [a quien Le place]. Ciertamente Allah tiene el conocimiento de todas
las cosas. Si les preguntas [a los idólatras] quién hace descender agua del
cielo con la que vivifica la tierra seca, responderán: ¡Allah! Di: ¡Alabado sea
Allah! La mayoría [de los hombres] no razonan.”
“Y si les preguntas [a los idólatras] quién creó los cielos y la
Tierra, te responderán sin duda: Los creó el Poderoso, Omnisciente [y a pesar
de ello Le atribuyen copartícipes].”
Cuarto: La Razón
La razón humana
confirma inevitablemente que este universo tiene un Creador; pues la razón
sensata sostiene que este universo es una cosa creada que no surgió de la nada,
por lo tanto, tiene un Creador.
Además, el hombre
sabe que entra en crisis y angustia y cuando no puede evitarlas o eliminarlas,
mira al cielo con el corazón sincero y busca la ayuda de Su Señor para eliminar
su aflicción, aunque en el día a día renuncie a su Señor y adore a sus ídolos.
Esto es un hecho indiscutible. Incluso el animal levanta su cabeza y mira al
cielo cuando lo afecta la angustia. Allah Todopoderoso nos informa que el
hombre, cada vez que se ve afligido, acude con prisa a su Señor y Le pide que
lo proteja de aquello que le produce el daño. Dice Allah:
“Cuando azota a los hombres una desgracia invocan a su Señor
arrepentidos, más cuando les agracia con Su misericordia, un grupo de ellos
atribuye copartícipes a su Señor.”
También dice sobre
los idólatras:
“Él es Quien hizo posible que transitaseis por la tierra y por el mar.
Y cuando os encontráis en los barcos y navegáis con buenos vientos os
contentáis por ello. Mas si os sacude una fuerte tormenta golpeándoos las olas
por todos lados y pensáis que no tenéis salvación, entonces invocáis a Allah
con toda sinceridad diciendo: Si nos salvas de ésta nos contaremos entre los
agradecidos. Pero cuando Allah les salva, Le desobedecen nuevamente
corrompiendo la Tierra con injusticia. ¡Oh, hombres! Vuestra corrupción recaerá
sobre vosotros mismos. Sólo disfrutaréis del placer transitorio de esta vida,
luego compareceréis ante Nosotros y os comunicaremos cuanto hacíais.”
Dice también:
“Y cuando olas como montañas les envuelven invocan a Allah y prometen
rendirle culto sincero; pero cuando les pone a salvo llevándolos a tierra firme
algunos de ellos sólo cumplen parte de su promesa. Y sabed que sólo niegan
Nuestros signos los perjuradores e ingratos.”
Este Señor que hizo
existir el universo creó al hombre en su mejor forma, incluyó en su naturaleza
el carácter de siervo y el sometimiento a Él, sometió la razón humana a Su
Señorío y a que se Lo adore de forma exclusiva. Es Allah a Quien todos los
pueblos testifican unánimemente Su cuidado... pues Él debe ser inevitablemente
el Único en Su Señorío digno de ser adorado. Puesto que Él no tiene compañeros
en la creación de Sus criaturas, tampoco debe tenerlos en Su adoración. Existen
numerosas evidencias de ello, algunas de las cuales son:
1- Existe un solo
Dios en este universo que es el creador y proveedor de todas las cosas. Nadie
ocasiona daño o beneficio excepto Él. Si hubiese otro dios aparte de Él, ese
dios tendría que haber hecho su propia obra, creación y legislación, y en ese
caso habría una lucha que sería vencida por el más poderoso. Por lo tanto, el
sometido no podría haber sido un dios y el que somete tiene que ser el Dios
verdadero, con quien nadie puede compartir el derecho a la adoración, de igual
forma que nadie puede compartir con Él Su cuidado y señorío. Dice Allah:
“Allah no ha tenido un hijo, ni existe otra divinidad salvo Él. Si así
fuera, cada divinidad acapararía su propia creación, y entonces pretenderían
predominar unas sobre otras. ¡Glorificado sea Allah! Allah está por encima de
lo que Le atribuyen.”
2- Nadie merece ser
adorado excepto Allah, que creó los cielos y la tierra; pues, el hombre busca
obtener el favor de Allah que le dará beneficios y evitará los perjuicios, los
males y las calamidades y nadie, excepto el poseedor de los cielos y la tierra,
puede hacerlo. Quienes buscan la verdad, deben leer estas palabras: “Diles [a los idólatras]: Invocad a quien
queráis en vez de Allah, pero sabed que ellos [los ídolos] no pueden beneficiar
ni perjudicar, ni siquiera en el peso de una partícula, tanto en los cielos
como en la Tierra, ni tienen participación alguna [en el poder divino], ni
tampoco Él tiene ayudantes de entre ellos. No se aceptará ninguna intercesión
[de los ídolos como suponían los incrédulos], y sólo podrán hacerlo aquellos a
quienes Él se lo permita, hasta que, cuando el terror se aleje de sus corazones
[el Día del Juicio, los Ángeles] les dirán: ¿Qué dijo vuestro Señor? Dirán: La
Verdad. Y Él es Sublime, Grande.”
Estos y otros
versículos cercenan la tendencia que pueda tener una persona de acercarse a
otros que Allah, a través de cuatro factores:
Primero: Que
aquellos a quienes adoran los politeístas no poseen ni el peso de un átomo
frente a Allah, y que el que no tiene ni el peso de un átomo no puede
beneficiar ni perjudicar a nadie y por lo tanto no es digno de alabanza ni de
ser tomado como compañero de Allah en la adoración. Es Allah el único dueño y
controlador.
Segundo: Que no
poseen nada en los cielos ni la tierra y no tienen siquiera el peso de un átomo
de participación en la creación.
Tercero: Allah no
tiene ningún ayudante entre Sus criaturas. Al contrario, es Él Quien les ayuda
en lo que es beneficioso para ellas y las aleja de lo que las perjudica. Pues
Él no tiene necesidad de ellas, son ellas quienes tienen absoluta necesidad de
Él.
Cuarto: Estos
llamados compañeros no son capaces de interceder ante Allah en nombre de sus
seguidores y ni siquiera recibirán permiso para hacerlo. Allah no da permiso de
interceder excepto a Sus amigos, y Sus amigos tampoco pueden interceder,
excepto en nombre de alguien con quien Allah esté complacido en sus palabras,
acciones y creencia.
3- La organización
sistemática y la ejecución precisa de los asuntos de este universo es el
indicador más fuerte de que su controlador es el único Señor, el único Rey,
junto a Quien no hay ningún otro creador. Así como es imposible que este
universo tenga dos creadores, también es imposible que tenga dos Señores. Dice
Allah:
“Si hubiese habido en los cielos y en la Tierra otras divinidades
aparte de Allah, éstos se habrían destruido. ¡Glorificado sea Allah, Señor del
Trono! Él está por encima de lo que Le atribuyen.”
Si se hubiera
asumido que había en el cielo y en la tierra otro dios aparte de Allah, ambos
se habrían arruinado. Porque, de haber habido otro dios aparte de Allah, ambos
tendrían que ser autocráticos y tener el derecho de disponer libremente. Eso
habría llevado a peleas y luchas y a la ruina del cielo y de la tierra como
resultado. Es imposible que el cuerpo tenga dos almas que lo controlen; si eso
sucede, el cuerpo se destruiría - ¿cómo entonces se puede imaginar que este
universo, que es mucho más complejo, tenga dos amos?
4- El consenso de
los Profetas y Mensajeros: Todos los pueblos sostienen que los Profetas y
Mensajeros son los más sabios, los más inteligentes, los mejores en la
moralidad, los más sinceros, los más conocedores de lo que Allah quiere y los
más correctamente guiados de todos los pueblos, porque recibieron la revelación
de Allah y la transmitieron a la gente. Y todos los Profetas y Mensajeros -
desde Adán hasta el último Profeta, que es Muhammad, la paz sea con todos ellos
– han convocado a sus pueblos a creer en Allah y abstenerse de adorar a otros
que no sean Él y les han dicho que Él es el único y Verdadero Señor. Dice Allah
en el Corán:
“Y por cierto que a todos los Mensajeros que
envié antes de ti [¡Oh, Muhammad!] les revelé que no existe más divinidad que
Yo, [y les ordené:] ¡Adoradme sólo a Mí!”
También dice que
Noé, la paz sea con él, le dijo esto a su gente:
“No adoréis sino a Allah, pues temo que os azote
el castigo de un día doloroso [el Día del Juicio].”
Él, glorificado
sea, también dice lo siguiente acerca del último de todos los Mensajeros,
Muhammad:
“Diles: Ciertamente se me ha revelado que Allah es vuestra única
divinidad. ¿Acaso no vais a someteros a Él?”
Este Dios es el
Único que creó maravillosamente al universo a partir de la nada; Él creó al
hombre en su mejor forma y perfeccionó su creación e imprimió en su naturaleza
la afirmación de Su Señorío y Su exclusivo derecho a ser adorado. Él concede
paz y tranquilidad mediante su sometimiento a Él y el seguir Su Camino, y
ordenó que su alma no descanse hasta que se rinda ante su Creador y esté en
contacto permanente con Él. También hace que sea imposible contactarse con Él
excepto mediante Su Correcto Camino, el cual transmitieron los honorables
Profetas. Él le dio inteligencia al hombre la cual alcanza su pináculo cuando
el hombre cree en Allah, glorificado sea.
Cuando uno tiene
una naturaleza correcta, un alma en paz y un corazón con fe, se logra la
felicidad, la seguridad y la paz en este mundo y en el más allá. Pero cuando el
hombre se niega a todo eso, vivirá en callejones oscuros del alma,
desorganizado y dividido entre sus dioses, ignorante de quién puede
beneficiarlo o protegerlo del mal. Es para que la verdadera fe se establezca en
el corazón y quede expuesta lo terrible de la idolatría ante Allah que Él hace
una parábola de un hombre cuyos asuntos se dividen entre numerosos dioses y un
hombre que adora solamente al Señor. Allah, glorificado sea, nos dice:
“Allah ejemplifica [la idolatría] con un hombre
que tiene muchos amos asociados que discrepan entre sí, y [al monoteísmo] con
un hombre sometido a un solo amo [que solo tiene un objetivo]. ¿Acaso se
asemejan? ¡Glorificado sea Allah! [No se equiparan]; pero la mayoría de los
hombres lo ignoran.”
Allah compara al
siervo politeísta con un siervo que tiene muchos dueños y que todos ellos
pelean entre sí por su propiedad. Él se divide entre ellos y todos le ordenan
cosas y le asignan responsabilidades para satisfacer sus distintos y
contradictorios deseos, los cuales agotan su energía y difieren en las
indicaciones. Y compara al siervo monoteísta con un siervo que tiene un solo
amo. Sabe lo que su amo quiere y cuáles son las tareas que le asigna. Por lo
tanto, está cómodo y tiene claro su camino. Estos siervos no pueden ser
iguales. Pues, uno se somete a un sólo amo y disfruta el placer de la
corrección, el conocimiento y la certeza y el otro se somete a distintos amos
que discuten entre sí y por lo tanto es castigado y se ve afectado. No tiene
una condición estable y no puede complacer ni siquiera a uno de ellos, ni
pensar en complacerlos a todos.
Luego de dejar en
claro la existencia de Allah, Su Señorío y Su derecho exclusivo a ser adorado,
debemos familiarizarnos con Su creación del universo y el hombre y conocer Su
sabiduría detrás de todo ello.
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