Cuarto: La Razón
La razón humana
confirma inevitablemente que este universo tiene un Creador; pues la razón
sensata sostiene que este universo es una cosa creada que no surgió de la nada,
por lo tanto, tiene un Creador.
Además, el hombre
sabe que entra en crisis y angustia y cuando no puede evitarlas o eliminarlas,
mira al cielo con el corazón sincero y busca la ayuda de Su Señor para eliminar
su aflicción, aunque en el día a día renuncie a su Señor y adore a sus ídolos.
Esto es un hecho indiscutible. Incluso el animal levanta su cabeza y mira al
cielo cuando lo afecta la angustia. Allah Todopoderoso nos informa que el
hombre, cada vez que se ve afligido, acude con prisa a su Señor y Le pide que
lo proteja de aquello que le produce el daño. Dice Allah:
“Cuando azota a los hombres una desgracia invocan a su Señor
arrepentidos, más cuando les agracia con Su misericordia, un grupo de ellos
atribuye copartícipes a su Señor.”
También dice sobre
los idólatras:
“Él es Quien hizo posible que transitaseis por la tierra y por el mar.
Y cuando os encontráis en los barcos y navegáis con buenos vientos os
contentáis por ello. Mas si os sacude una fuerte tormenta golpeándoos las olas
por todos lados y pensáis que no tenéis salvación, entonces invocáis a Allah
con toda sinceridad diciendo: Si nos salvas de ésta nos contaremos entre los
agradecidos. Pero cuando Allah les salva, Le desobedecen nuevamente
corrompiendo la Tierra con injusticia. ¡Oh, hombres! Vuestra corrupción recaerá
sobre vosotros mismos. Sólo disfrutaréis del placer transitorio de esta vida,
luego compareceréis ante Nosotros y os comunicaremos cuanto hacíais.”
Dice también:
“Y cuando olas como montañas les envuelven invocan a Allah y prometen
rendirle culto sincero; pero cuando les pone a salvo llevándolos a tierra firme
algunos de ellos sólo cumplen parte de su promesa. Y sabed que sólo niegan
Nuestros signos los perjuradores e ingratos.”
Este Señor que hizo
existir el universo creó al hombre en su mejor forma, incluyó en su naturaleza
el carácter de siervo y el sometimiento a Él, sometió la razón humana a Su
Señorío y a que se Lo adore de forma exclusiva. Es Allah a Quien todos los
pueblos testifican unánimemente Su cuidado... pues Él debe ser inevitablemente
el Único en Su Señorío digno de ser adorado. Puesto que Él no tiene compañeros
en la creación de Sus criaturas, tampoco debe tenerlos en Su adoración. Existen
numerosas evidencias de ello, algunas de las cuales son:
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