EL ISLAM Principios y fundamentos

الاثنين، 11 مارس 2013



1- Existe un solo Dios en este universo que es el creador y proveedor de todas las cosas. Nadie ocasiona daño o beneficio excepto Él. Si hubiese otro dios aparte de Él, ese dios tendría que haber hecho su propia obra, creación y legislación, y en ese caso habría una lucha que sería vencida por el más poderoso. Por lo tanto, el sometido no podría haber sido un dios y el que somete tiene que ser el Dios verdadero, con quien nadie puede compartir el derecho a la adoración, de igual forma que nadie puede compartir con Él Su cuidado y señorío. Dice Allah:
“Allah no ha tenido un hijo, ni existe otra divinidad salvo Él. Si así fuera, cada divinidad acapararía su propia creación, y entonces pretenderían predominar unas sobre otras. ¡Glorificado sea Allah! Allah está por encima de lo que Le atribuyen.”
2- Nadie merece ser adorado excepto Allah, que creó los cielos y la tierra; pues, el hombre busca obtener el favor de Allah que le dará beneficios y evitará los perjuicios, los males y las calamidades y nadie, excepto el poseedor de los cielos y la tierra, puede hacerlo. Quienes buscan la verdad, deben leer estas palabras: “Diles [a los idólatras]: Invocad a quien queráis en vez de Allah, pero sabed que ellos [los ídolos] no pueden beneficiar ni perjudicar, ni siquiera en el peso de una partícula, tanto en los cielos como en la Tierra, ni tienen participación alguna [en el poder divino], ni tampoco Él tiene ayudantes de entre ellos. No se aceptará ninguna intercesión [de los ídolos como suponían los incrédulos], y sólo podrán hacerlo aquellos a quienes Él se lo permita, hasta que, cuando el terror se aleje de sus corazones [el Día del Juicio, los Ángeles] les dirán: ¿Qué dijo vuestro Señor? Dirán: La Verdad. Y Él es Sublime, Grande.”
Estos y otros versículos cercenan la tendencia que pueda tener una persona de acercarse a otros que Allah, a través de cuatro factores:
Primero: Que aquellos a quienes adoran los politeístas no poseen ni el peso de un átomo frente a Allah, y que el que no tiene ni el peso de un átomo no puede beneficiar ni perjudicar a nadie y por lo tanto no es digno de alabanza ni de ser tomado como compañero de Allah en la adoración. Es Allah el único dueño y controlador.
Segundo: Que no poseen nada en los cielos ni la tierra y no tienen siquiera el peso de un átomo de participación en la creación.
Tercero: Allah no tiene ningún ayudante entre Sus criaturas. Al contrario, es Él Quien les ayuda en lo que es beneficioso para ellas y las aleja de lo que las perjudica. Pues Él no tiene necesidad de ellas, son ellas quienes tienen absoluta necesidad de Él.
Cuarto: Estos llamados compañeros no son capaces de interceder ante Allah en nombre de sus seguidores y ni siquiera recibirán permiso para hacerlo. Allah no da permiso de interceder excepto a Sus amigos, y Sus amigos tampoco pueden interceder, excepto en nombre de alguien con quien Allah esté complacido en sus palabras, acciones y creencia.

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