1- Existe un solo
Dios en este universo que es el creador y proveedor de todas las cosas. Nadie
ocasiona daño o beneficio excepto Él. Si hubiese otro dios aparte de Él, ese
dios tendría que haber hecho su propia obra, creación y legislación, y en ese
caso habría una lucha que sería vencida por el más poderoso. Por lo tanto, el
sometido no podría haber sido un dios y el que somete tiene que ser el Dios
verdadero, con quien nadie puede compartir el derecho a la adoración, de igual
forma que nadie puede compartir con Él Su cuidado y señorío. Dice Allah:
“Allah no ha tenido un hijo, ni existe otra divinidad salvo Él. Si así
fuera, cada divinidad acapararía su propia creación, y entonces pretenderían
predominar unas sobre otras. ¡Glorificado sea Allah! Allah está por encima de
lo que Le atribuyen.”
2- Nadie merece ser
adorado excepto Allah, que creó los cielos y la tierra; pues, el hombre busca
obtener el favor de Allah que le dará beneficios y evitará los perjuicios, los
males y las calamidades y nadie, excepto el poseedor de los cielos y la tierra,
puede hacerlo. Quienes buscan la verdad, deben leer estas palabras: “Diles [a los idólatras]: Invocad a quien
queráis en vez de Allah, pero sabed que ellos [los ídolos] no pueden beneficiar
ni perjudicar, ni siquiera en el peso de una partícula, tanto en los cielos
como en la Tierra, ni tienen participación alguna [en el poder divino], ni
tampoco Él tiene ayudantes de entre ellos. No se aceptará ninguna intercesión
[de los ídolos como suponían los incrédulos], y sólo podrán hacerlo aquellos a
quienes Él se lo permita, hasta que, cuando el terror se aleje de sus corazones
[el Día del Juicio, los Ángeles] les dirán: ¿Qué dijo vuestro Señor? Dirán: La
Verdad. Y Él es Sublime, Grande.”
Estos y otros
versículos cercenan la tendencia que pueda tener una persona de acercarse a
otros que Allah, a través de cuatro factores:
Primero: Que
aquellos a quienes adoran los politeístas no poseen ni el peso de un átomo
frente a Allah, y que el que no tiene ni el peso de un átomo no puede
beneficiar ni perjudicar a nadie y por lo tanto no es digno de alabanza ni de
ser tomado como compañero de Allah en la adoración. Es Allah el único dueño y
controlador.
Segundo: Que no
poseen nada en los cielos ni la tierra y no tienen siquiera el peso de un átomo
de participación en la creación.
Tercero: Allah no
tiene ningún ayudante entre Sus criaturas. Al contrario, es Él Quien les ayuda
en lo que es beneficioso para ellas y las aleja de lo que las perjudica. Pues
Él no tiene necesidad de ellas, son ellas quienes tienen absoluta necesidad de
Él.
Cuarto: Estos
llamados compañeros no son capaces de interceder ante Allah en nombre de sus
seguidores y ni siquiera recibirán permiso para hacerlo. Allah no da permiso de
interceder excepto a Sus amigos, y Sus amigos tampoco pueden interceder,
excepto en nombre de alguien con quien Allah esté complacido en sus palabras,
acciones y creencia.
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