El ser humano tiene necesidad de la verdadera religión
La necesidad del
ser humano de la verdadera religión es mayor que su necesidad de otras cosas en
la vida. Pues el hombre debe conocer aquello que complace a Allah como también
aquella que Lo disgusta. También debe llevar a cabo actividades que lo
beneficien como también otras que lo alejen del mal. Por eso, es la Ley Divina
la que distingue entre las acciones que benefician y las que acarrean el mal.
Esa es la justicia de Allah en Su creación y Su Luz entre Sus siervos y no es
posible que las personas vivan sin la Ley Divina con la cual diferenciar entre
lo que deben y lo que no deben hacer.
El hombre tiene
libre albedrío, por lo cual elige entre dos opciones, ¿quiere aquello que le
beneficia o lo que le provocará un perjuicio? ¿Quiere lo que lo reformará o lo
que lo corromperá? Las personas pueden conocer algunas de estas cosas
naturalmente, o tras por experiencia o sentido común, pero otras solo pueden
conocerse a través de la revelación y la orientación de los Profetas y
Mensajeros.
Por más extendidas
que estén las ideas ateas y materialistas, y por más que prosperen las
ideologías y teorías, las personas y las sociedades nunca podrán vivir sin la
revelación que ofrece la verdadera religión. Pues estas ideologías nunca pueden
brindarle al ser humano lo que necesita en términos espirituales y físicos. Y
cuanto más se adentra en ellas el hombre, más se convence de que no pueden
darle seguridad ni saciar su sed y que la verdadera religión es indispensable.
Ernest Rinan dijo:
“Todas las cosas que apreciamos pueden reducirse, y la libertad de usar la
inteligencia, el conocimiento y la experiencia puede perder totalmente su
valor. Pero es imposible que la religión desaparezca. Por el contrario,
permanecerá como una prueba viviente de la futilidad de la ideología material
que quiere restringir al hombre a los infames callejones de la vida terrenal”.
Muhammad Farid
Waydi dijo: “Es imposible que el pensamiento religioso desaparezca, pues es la
inclinación más elevada y noble de la mente humana, sin mencionar el hecho de
que es una inclinación que eleva al hombre. En lugar de apagarse, esta
inclinación aumentará. La naturaleza religiosa del ser humano siempre lo
seguirá mientras pueda discernir lo que es bello y lo que es maligno y esta
naturaleza continuará aumentando en él según la sublimidad de sus facultades
mentales y el progreso de su conocimiento”.
Por eso, si el
hombre se aleja de su Señor, lo hace a través de la sublimidad de sus
facultades mentales y la amplitud de su conocimiento y reconoce así la grandeza
de su ignorancia sobre el Señor y lo que se Le debe a Él, y la ignorancia de su
propio ser, de lo que es bueno y malo para él; lo que le da felicidad y lo que
le provoca miseria. También reconocerá su ignorancia de detalles científicos como
la astronomía, la ciencia de las galaxias, el pensamiento, las ciencias
nucleares y demás. Es entonces cuando el mundo abandonará la etapa de engaño y
arrogancia y pasará a la de humildad y sumisión y luego creerá que detrás de
esas ciencias existe un conocimiento y una sabiduría propia de un Creador. Esta
realidad obligará al conocedor imparcial a creer en lo que no se ve, a rendirse
ante la religión correcta y a responder al llamado del instinto natural. Pero
cuando el hombre se aparte de este camino, su naturaleza recaerá y volverá a
estar en el nivel de los animales más primitivos.
De todo lo
expuesto, concluimos que la verdadera religiosidad - que depende de creer en la
Unicidad de Allah y de realizar actos de adoración según Sus mandatos, es un elemento
necesario de la vida, para que el hombre adore a Allah, Señor de todos los
mundos y logre así la felicidad y la seguridad del desvío y la miseria. Es
necesario también para perfeccionar la aptitud teórica del hombre. Sólo a
través de ella se puede saciar la sed intelectual y lograr las metas más
elevadas.
De igual manea, la
religión es un elemento necesario para la purificación del alma y el
refinamiento de la emocional, pues los sentimientos nobles encuentran en la
religión un espacio abundante y un manantial cuya agua no se acaba mientras
haya sentimientos nobles que logren allí sus metas.
Es un elemento
necesario para la perfección del poder de la voluntad debido al apoyo que le da
mediante un gran ímpetu y resistir la desesperación.
A la vista de todo
esto, si existen algunos que dicen que el hombre es laico por naturaleza,
debemos también decir: “El hombre es religioso por naturaleza”, pues el hombre
tiene dos poderes: El poder científico especulativo y el poder de la voluntad.
Su felicidad completa depende del perfeccionamiento de su poder científico y
del poder de la voluntad y la perfección de su poder científico no puede
suceder a menos que sepa lo siguiente:
1. Saber que el
Verdadero Señor es el Creador y el Proveedor; el Que creó al hombre de la nada
y le concedió sus favores.
2. Conocer Sus
Nombres y Atributos y todo lo que se Le debe a Él; y el impacto de dichos
Nombres en Sus siervos.
3. Conocer el
camino que lleva a Él, glorificado sea.
4. Conocer los
males y perjuicios que impiden que el hombre conozca el camino y la gran
felicidad adonde ese camino lleva.
5. Tener un
conocimiento real de su propia alma, sus necesidades, reconocer lo que es bueno
y lo que no, y conocer sus cualidades y defectos.
Al conocer estas
cinco cosas, el hombre puede perfeccionar su poder científico. Y la perfección
de su poder científico y de voluntad no puede suceder a menos que se respeten
los derechos de Allah sobre Sus siervos y llevando a cabo estos derechos
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