EL ISLAM Principios y fundamentos

الاثنين، 11 مارس 2013

No adoréis sino a Allah, pues temo que os azote el castigo de un día doloroso [el Día del Juicio].”
Él, glorificado sea, también dice lo siguiente acerca del último de todos los Mensajeros, Muhammad:
“Diles: Ciertamente se me ha revelado que Allah es vuestra única divinidad. ¿Acaso no vais a someteros a Él?”
Este Dios es el Único que creó maravillosamente al universo a partir de la nada; Él creó al hombre en su mejor forma y perfeccionó su creación e imprimió en su naturaleza la afirmación de Su Señorío y Su exclusivo derecho a ser adorado. Él concede paz y tranquilidad mediante su sometimiento a Él y el seguir Su Camino, y ordenó que su alma no descanse hasta que se rinda ante su Creador y esté en contacto permanente con Él. También hace que sea imposible contactarse con Él excepto mediante Su Correcto Camino, el cual transmitieron los honorables Profetas. Él le dio inteligencia al hombre la cual alcanza su pináculo cuando el hombre cree en Allah, glorificado sea.
Cuando uno tiene una naturaleza correcta, un alma en paz y un corazón con fe, se logra la felicidad, la seguridad y la paz en este mundo y en el más allá. Pero cuando el hombre se niega a todo eso, vivirá en callejones oscuros del alma, desorganizado y dividido entre sus dioses, ignorante de quién puede beneficiarlo o protegerlo del mal. Es para que la verdadera fe se establezca en el corazón y quede expuesta lo terrible de la idolatría ante Allah que Él hace una parábola de un hombre cuyos asuntos se dividen entre numerosos dioses y un hombre que adora solamente al Señor. Allah, glorificado sea, nos dice:
“Allah ejemplifica [la idolatría] con un hombre que tiene muchos amos asociados que discrepan entre sí, y [al monoteísmo] con un hombre sometido a un solo amo [que solo tiene un objetivo]. ¿Acaso se asemejan? ¡Glorificado sea Allah! [No se equiparan]; pero la mayoría de los hombres lo ignoran.”
Allah compara al siervo politeísta con un siervo que tiene muchos dueños y que todos ellos pelean entre sí por su propiedad. Él se divide entre ellos y todos le ordenan cosas y le asignan responsabilidades para satisfacer sus distintos y contradictorios deseos, los cuales agotan su energía y difieren en las indicaciones. Y compara al siervo monoteísta con un siervo que tiene un solo amo. Sabe lo que su amo quiere y cuáles son las tareas que le asigna. Por lo tanto, está cómodo y tiene claro su camino. Estos siervos no pueden ser iguales. Pues, uno se somete a un sólo amo y disfruta el placer de la corrección, el conocimiento y la certeza y el otro se somete a distintos amos que discuten entre sí y por lo tanto es castigado y se ve afectado. No tiene una condición estable y no puede complacer ni siquiera a uno de ellos, ni pensar en complacerlos a todos.
Luego de dejar en claro la existencia de Allah, Su Señorío y Su derecho exclusivo a ser adorado, debemos familiarizarnos con Su creación del universo y el hombre y conocer Su sabiduría detrás de todo ello

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